
Realmente, un libro extraordinario. De lo mejor que he leído. Me encanta encontrarme con escritores argentinos tan buenos. La novela está a la altura de otras novelas criollas extraordinarias, como Los galgos, los galgos, de Sara Gallardo, y El pasado, de Alan Pauls. Personajes sólidos, situaciones verosímiles, en una ciudad que nunca hubiéramos querido soñar. Una ciudad sórdida, llena de pusilánimes y nazis mentales.
La verdad es que el libro me gustó. El final tal vez merecía un poco más de trabajo, pero no soy quién. Con él terminé semanas de lecturas insatisfactorias.


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