
Libro que no hubiera comprado de no haber estado entre los saldos del super, casi al mismo precio que el diario del domingo. Decenas de capítulos inentendibles e insignificantes para nosotros, latinoamericanos. Por eso lo leí rápido, muy rápido. Lo mejor, el estilo de redacción, dinámico, creativo, divertido. Algunas ideas que podemos etiquetar como "de izquierda", y el afán moderno de sentirse cool estirando, sólo un poquito, los límites de lo políticamente correcto.


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